lunes, 13 de febrero de 2012

Cuando el límite lo pone la mente



500 maratones disputadas en 500 días consecutivos sin descansar ni uno solo. 21.097,5 kms. recorridos visitando en un año y casi cinco meses las 50 capitales de provincia españolas y participando en 13 maratones oficiales. 2.000 horas corriendo, a un promedio de 4 en cada maratón. 25 pares de zapatillas gastadas. El reto que ayer culminóRicardo Abad en Barcelona abruma sólo con leer estas cifras.
Este navarro de 41 años comenzó su aventura el 1 de octubre de 2010 en Tafalla, su ciudad natal. El 7 de junio de 2011 alcanzó la mitad del reto al correr la 250 también en Tafalla. El 1 de octubre de 2011, un año después de iniciar su aventura, corrió la 366 en Madrid y batió el récord Guinness que unos meses antes había logrado el belga Stefan Engels. Y ayer recorrió la número 500 en en Barcelona, rodeado de atletas populares y llevando de la mano en los últimos metros a su hija Ainhoa, para engrandecer todavía más este récord.
Ricky, como le conocen todos sus amigos, recorrió en estos 500 días 21.097,5 kms., algo más de la distancia de ida y vuelta entre Barcelona y Tokio, verificados por dos GPS y un localizador que ha llevado consigo permanentemente durante toda su aventura. Y lo hizo sin dejar de trabajar, ya que salvo en los periodos de vacaciones compaginó su 'locura' fichando sus ocho horas diarias en una fábrica de Tafalla. Ni siquiera lo hizo por dinero, sino por causas solidarias, pues los 12.600 euros que recaudó durante su aventura subastando las camisetas que utilizó los donó a la Asociación Navarra en favor de Personas con Discapacidad Intelectual (AFANAS).
'Nos gusta la gente que supera retos' fue el lema con el que su patrocinador, Pronokal, identificó la gesta de Ricardo Abad con una iniciativa que ayuda al desarrollo de proyectos de mejora de la salud de la población. Y Ricky ha demostrado tener una salud de hierro. "Ha sido muy duro y he tenido días muy difíciles en los que he corrido incluso con fiebre y lo he pasado realmente mal, preguntándome en más de una ocasión si valía la pena lo que estaba haciendo", reconoció. Pero estaba muy convencido de lo que quería y es todavía más bonito cuando logras un reto como este salvando todas las adversidades", comentó el atleta navarro tras su llegada.
Como la mayoría de ultrafondistas que afrontan retos como el suyo, Ricardo Abad aseguró que la fortaleza mental y su capacidad para soportar el dolor fueron claves en esta aventutra. "Más que la preparación física, lo más importante para superar un reto como este es la fuerza mental. Muchas veces las piernas te dicen para, pero la cabeza te obliga a seguir. A veces no sabes de dónde te sale esta fuerza de voluntad, pero es algo que llevo dentro", añade.
Uno de sus peores momentos fue cuando un virus estomacal le tuvo al borde del abandono. "Tenía fiebre y no paraba de vomitar. Pero tenía que acabar y lo conseguí después de casi siete horas". Fue la más lenta de sus 500 maratones

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